Preparado para las noches de observación astronómica
Cuando se traslada el equipo a zonas rurales o de montaña buscando cielos oscuros, la exposición a los elementos es inevitable. La cubierta de ocular de 60.5 mm se convierte en el aliado indispensable para los astrónomos aficionados que configuran sus estaciones de trabajo al aire libre, protegiendo las piezas ópticas mientras se realizan pausas entre observaciones.
Prevención de condensación nocturna
El rocío de la madrugada es uno de los mayores enemigos de los lentes. Al colocar este protector de 10 mm de profundidad durante los descansos, se evita que la humedad ambiental se asiente sobre el cristal frontal, impidiendo que las gotas empañen la visión en la siguiente sesión.
Una óptica desprotegida en la naturaleza duplica las posibilidades de sufrir arañazos por partículas de arena arrastradas por el viento.
Su ligereza asegura que no añadirá peso innecesario a los bolsillos de su chaqueta técnica o estuche de accesorios.